CUANDO LOS PUEBLOS DESPIERTAN

Lo peor que puede ocurrir en una sociedad es que nadie sepa hacia dónde va, un gobierno que vende la nada y la oposición que planifica sobre ella. El pueblo compra desesperanza, tormenta y miedo en la venta de garaje del régimen y estas herramientas les ha funcionado hasta el punto de crear en la población un estado similar al que han experimentado las poblaciones de países en estado de guerra, lo que llaman los psicólogos estrés desruptivo, donde el temor y la incertidumbre se apodera de la gente.

Sin embargo la maldad humana tiene sus límites y la recuperación es más sencilla si nos damos cuenta que no todos estamos dispuestos a mirar para los lados o simplemente no mirar la fatalidad. El papa Francisco comentaba en una homilía que “la esperanza no es lo mismo que el optimismo, no es la capacidad de mirar las cosas con buen ánimo e ir hacia delante. No. Esto es optimismo, no es esperanza. La esperanza no es una actitud positiva ante las cosas. La esperanza es algo más, algo distinto” (...). “Los primeros cristianos la representaban como un ancla: un ancla que nos fija en la orilla”. Y concluyó su homilía diciendo: “estamos en espera. Esto es un parto. La esperanza es la dinámica de dar vida”.

Nunca se sabe cuándo reacciona un pueblo, solo asombra cuando lo hace. Ese pueblo que parecia dormido, despierta un día con un objetivo bien claro: Mostrar al mundo su cansancio y el agotamiento a que se le sigan imponiendo, de manera grotesca, formas de pensar y actuar. Pueblo que reclama ser dueños de su destino; valora lo que está viviendo y hasta llega a cuestionar sus conductas colectivas ¡han sido víctimas de su propia indiferencia!

La historia no es diferente al país que sometido al saqueo solo espera la oportunidad para reaccionar. Lo hará pacíficamente, de la manera que más duele a los gobiernos, eso sí, su mensaje será contundente y abarcador. Venezuela pasará a formar parte de esos pueblos a los que les está prohibido regresar a la historia del engaño, donde lo que se pretende es castrar sus sueños y esperanzas. Ya no se le puedra obligar a la conformidad. Ya alcanzó la categoría de los pueblos a los que no se puede repartir pobreza, miseria y una que otra esperanza.

Cuando pueblos como este se levantan; pareciera escucharse la voz de Pablo Neruda “Está mi corazón en esta lucha. Mi pueblo vencerá. Todos los pueblos vencerán, uno a uno.”


Por:

Create Account



Log In Your Account